El uso de la inteligencia artificial para el reconocimiento facial y de imágenes ofrece un gran potencial para la innovación empresarial y la resolución de problemas. Sin embargo, este potencial está estrechamente ligado a una serie de responsabilidades. 

Para sacar el máximo rendimiento de las tecnologías de reconocimiento de voz y de imagen, y procurar un desarrollo ético y responsable, debemos tener en cuenta las consideraciones de seguridad personal. 

¿Por qué es importante regular el reconocimiento facial?

De la misma manera que los usuarios esperan que sus datos personales estén protegidos, también exigen responsabilidad a las empresas que utilizan su imagen y su voz. Y es que, si una compañía desarrolla estas herramientas de forma insegura e irresponsable, sus clientes pueden ser víctimas de ciberataques.  

Aunque el principal objetivo de la innovación tecnológica es el progreso de la sociedad, siempre hay ciberdelincuentes que aprovechan las nuevas tecnologías para delinquir. Un claro ejemplo es el conocido como deepfake (falsedad profunda). Los deepfake de vídeo y audio utilizan la inteligencia artificial para crear contenido engañoso o alterar el contenido existente para tratar de hacer pasar como genuino algo que nunca ocurrió.  

¿Cómo podemos evitar el uso indebido del reconocimiento de imagen y voz?

Actualmente, se han aprobado en muchos países del mundo nuevas leyes que garantizan la protección de los datos personales. Si se han conseguido aplicar estas reglamentaciones sobre la información personal, los gobiernos deberían poner en marcha nuevas regulaciones sobre reconocimiento facial, de voz y de imagen.  

El desarrollo de una normativa sobre ética y seguridad en este ámbito, además de proteger a los usuarios, también protegería a las empresas de las acciones legales que pueden derivarse de un ciberataque. Así pues, una regulación sobre ciberseguridad no solo garantizaría la intimidad del cliente, sino que podría suponer una ventaja competitiva para las grandes compañías del sector.