Muchos niños y jóvenes tendrán necesidades educativas especiales en algún momento de su educación sin que esto suponga un mayor problema a lo largo de su vida. Pero para ello, las instituciones y los profesionales de la educación deberán tener en cuenta estas necesidades y adaptar sus clases a las capacidades de sus alumnos.

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Las diferentes necesidades educativas especiales

Las personas con necesidades educativas especiales (NEE) son aquellas que requieren atención específica durante parte de su escolarización o a lo largo de todo este periodo. Esta atención especial se derivará de diferentes grados y capacidades personales de orden físico, psíquico, cognitivo o sensorial.

La denominación NEE hace referencia a aquellos estudiantes que presentan alguna de las siguientes dificultades:

  • Necesidades sensoriales o físicas que puedan afectar a su desarrollo, como la discapacidad auditiva, visual o motriz.
  • Discapacidad intelectual o cognitiva que implique una limitación en las habilidades que necesita la persona en su vida diaria.
  • Superdotación intelectual, pues las personas con altas capacidades intelectuales también tienen necesidades específicas de apoyo educativo.
  • Trastornos mentales, de conducta o de comunicación.
  • Dificultades sociales o emocionales específicas.
  • Situación sociofamiliar disfuncional.
  • Otros casos de inadaptación: cultural, lingüística, etc.

Como podemos ver, las NEE no siempre implican una dificultad de aprendizaje. También pueden presentarse cuando el estudiante aprende a un ritmo más rápido que los demás. En cualquier caso, es necesario realizar las adaptaciones curriculares pertinentes y encontrar la metodología adecuada para satisfacer cada una de las necesidades educativas especiales. Además, siempre deberán tenerse en cuenta tanto los deseos de los propios alumnos como los puntos de vista de sus padres.