A la hora de gestionar cualquier cosa, es imprescindible ser consciente de los recursos de los que uno dispone. Tanto para fijar los objetivos como el método. Es decir, si uno dispone de 1000 unidades monetarias, es absurdo que trate de comprar existencias por un valor superior. Y también partiendo del conocimiento de cuantos recursos tenemos para comprar existencias podremos diversificar la compra para tener un stock completo y variado. La clave está en la optimización de recursos tanto materiales y humanos. Es la base para gestionar espacios comerciales con éxito.

No es que haya que ser realista o pesimista, simplemente hay que ser objetivo. Porque sino viviremos en base a unas expectativas y previsiones inalcanzables y eso puede romper toda la estructura comercial. Del mismo modo debe hacerse con la gestión de los recursos humanos. El conocimiento de las habilidades personales de cada uno de los miembros del equipo de un espacio comercial permitirá optimizar las funciones otorgando las tareas a los trabajadores en función de sus cualidades y la idoneidad para cada uno de los puestos a cubrir.

Siguiendo con el hilo del apartado anterior, es fundamental saber liderar el equipo humano que conforma el equipo de cualquier espacio comercial. Resulta curioso que siendo esta una de las facetas empresariales sobre la que más se ha estudiado y discutido, siga siendo motivo de conflicto en numerosas empresas.

De este modo, si bien es cierto que no existe una receta secreta para el éxito y que el saber liderar es muchas veces una cuestión de personalidad, parece irrefutable apuntar a dos características que cumple todo buen líder: crear espíritu de grupo e implicarse y fomentar la dinámica del ejemplo. En cuanto al espíritu de grupo, está comprobado científicamente que pocas cosas estimulan al cerebro humano como el sentido de pertenencia a un colectivo. El grupo, el sentirse parte de algo que trasciende al individuo, siempre genera motivación.

Hacer espíritu de equipo es fundamental para lograr el éxito en la gestión de espacios comerciales. Y en cuanto a la dinámica del ejemplo sólo se puede decir que se trata de un apriorismo que podría estar en cualquier lista de consejos para el éxito profesional y personal. No hay ejercicio más coherente que predicar con el ejemplo.

No seas aséptico, haz que tu tienda o tus espacios comerciales tengan vida. Que tenga una personalidad y un espíritu propios. El cliente no quiere hablar con un robot que le recuente el precio de su compra y le comunique el precio final. El cliente, sin saberlo, espera mantener una conversación con la propia tienda.

No importa cuál sea tu personalidad, pero debes lograr que sea reconocible. Sin ambigüedades, que quede muy claro cuál es ese espíritu. Ahí se requiere la ya mencionada unidad de grupo y espíritu de comunidad. Todos a una. En función de las dimensiones de los espacios comerciales, se puede llegar a establecer un espíritu con distintos métodos: instrucciones directas con los empleados, políticas de empresa, etc.

Claves para mejorar las ventas y gestionar espacios comerciales

Piensa en cómo vas a atraer a tu cliente. Que tu cebo sea bueno. No des gato por liebre. Cumple con tus promesas. Da lo que anuncias. Olvídate de la letra pequeña. Los usuarios no queremos estar descifrando enigmas al interpretar un descuento. Queremos el precio final, y punto. Sé razonable. No ofrezcas la luna. Sé amigo de tu cliente: haz pedagogía con él (a través de eslóganes o sucedáneos) para que entienda que estás a su servicio y que vives por ofrecerle la mejor calidad a un precio real. Que esa es otra. Haz también pedagogía de que las cosas tienen su precio. Sé sincero. Sé coherente. Y venderás, créeme.

Tampoco hace falta que contrates a una consultora, puedes hacerlo tú mismo. Echa mano de tus cuentas y tu sentido común. ¿Cuánto vendes al día? ¿Cuánto vendes al mes? ¿En qué mes vendes más? ¿En cuál menos? Y haz lo mismo con la identificación del perfil de comprado que tienes. Con esa información (recuerda que la información es el eje principal de toda decisión estratégica) podrás tomar decisiones para encarar el futuro de tu negocio.

El Benchmarking es un tecnicismo raro, es cierto. Pero su significado es práctico y sencillo. Se trata de hacer un análisis sencillo sobre los principales aspectos comerciales de tu competencia: precio, clientes, calidad de los productos, ubicación, políticas de promoción, etc. Se trata de hacer una tabla comparativa para saber cuáles son tus puntos fuertes y cuáles son tus debilidades. Haz de tus puntos fuertes el fundamento de tu negocio y potencia aquellos aspectos en los que tal vez vas por detrás. Aprende todo sobre la gestión de ventas y espacios comerciales estudiando desde casa y a tu ritmo. ¡No esperes más!