La comunicación corporativa se encarga de dotar de coherencia a la imagen y personalidad de una empresa. ¿Pero de qué manera puede una marca transmitir los valores en los que cree? Para eso sirve la construcción de la voz y el tono de comunicación.  

¿En qué se diferencian la voz y el tono de comunicación?

La voz es la personalidad de una marca y puede ser descrita mediante un adjetivo. Por su parte, el tono de comunicación es la forma en la que la marca se relaciona con su público en cada situación. La voz debe ser coherente y uniforme, mientras que el tono debe cambiar en función de las circunstancias y el contexto comunicativo. Por ejemplo, una marca puede tener una voz divertida, pero adoptar un tono más serio y formal para comunicar una situación grave.  

¿Cómo se definen la voz y el tono de una marca?

Estos son los pasos básicos que tienes que seguir para encontrar la voz y el tono de comunicación de tu marca:  

  1. Consulta el manual de marca. La voz debería estar definida en el manual de marca o manual de identidad. De lo contrario, deberás analizar los objetivos y la misión de tu empresa y responder a las siguientes preguntas: ¿qué colores, tipografías y diseños representan a tu marca?, ¿cómo es tu cliente ideal?, ¿qué valores quieres transmitirle? 
  2. Describe tu voz. El siguiente paso es elegir entre tres y cinco adjetivos para describir la voz de tu marca: cálida, profesional, divertida, práctica, apasionada, etc. Acto seguido, pregúntate por qué has elegido estas palabras y por qué definen a tu empresa.  
  3. Decide el tono de comunicación general. Una vez que tengas clara tu voz, debes identificar el tono de comunicación general. Decide si quieres que tu público se sienta como si estuviera hablando con un amigo o un experto. Hazte preguntas como «¿tendría que haber emoción o debería ser un tono científico?, ¿formal o informal?, ¿directo o personal?». 
  4. Define un tono de comunicación para cada canal. Establece qué tono de voz quieres utilizar para cada uno de tus canales de difusión: web, blog, redes sociales, etc.  

Y, por último, recuerda que todos los contenidos de una empresa deben ajustarse a la voz y al tono de comunicación de la marca. Por eso, es fundamental crear una guía con pautas claras que todo el equipo pueda entender y aplicar.