Una intervención educativa es una respuesta académica para ayudar a un niño a mejorar en áreas como la lectura o las matemáticas. Se trata de un programa que permite que, tanto la familia como la escuela, puedan evaluar el progreso del alumno. Dentro de las tareas en el ámbito educativo de la Integración Social, la intervención ayuda a resolver los diferentes tipos de necesidades que los niños puedan tener.

 

¿Cuándo se necesita una intervención educativa?

Cuando un niño no se comporta apropiadamente o cuando un alumno no tiene los conocimientos en lengua o matemáticas que se requieren en su edad y curso. También puede necesitar una intervención educativa los niños con baja visión, algún nivel de autismo, niños con Tdah, síndrome de asperger o niños superdotados.

 

¿Qué caracteriza una intervención educativa?

Toda intervención tiene en común algunos elementos:

  • Tiene un objetivo: lograr el desarrollo integral del alumno a través de la educación.
  • Forma parte de una serie de estrategias o programa, que incluyen acciones educativas concretas que dependen de las necesidades de cada estudiante.
  • Dura un tiempo determinado, es concreta y limitada.
  • Permite la supervisión por parte de los padres como por el centro educativo.

 

Ejemplos de intervención educativa

Un alumno o alumna de primer curso de primaria no reconoce los números del 1 al 10 y le faltan las habilidades matemáticas básicas. La escuela programa una hora de enseñanza para conseguir el progreso necesario. Semanalmente, la tutora revisa el progreso del alumno o alumna.

Un alumno o alumna que recibe educación especial y tiene dislexia. Tiene dificultades con la conciencia fonológica y se realiza una intervención que consiste en 30 minutos, tres veces por semana de enseñanza multisensorial. El progreso del alumno o alumna se supervisa mensualmente.