Los activos financieros forman parte de nuestra economía. Se utilizan para diversas operaciones y transacciones económicas. De hecho, ciertos tipos de activos financieros fueron los causantes de la crisis financiera del año 2008. La reciente crisis que estalló debido al colapso de la burbuja inmobiliaria en EEUU en el año 2006, provocando a finales de 2007 la crisis de las hipotecas subprime.

Un activo financiero “dañiño”, se le llama activo tóxico. Es un activo financiero de baja calidad y mucho riesgo, cuyo valor contable es más alto que el precio de mercado; haciendo que sea muy difícil de vender, es decir, es una activo líquido. El activo tóxico tiene un supuesto valor mucho mayor que el que se obtendrá en caso de venderlo. Hay diferentes tipos: tangibles (una casa), intangibles (propiedad intelectual) o financieros (un préstamo). Este tipo de activos, generará graves problemas si tienen un peso importante respecto al resto de activos. La empresa tendrá que hacer un ajuste del valor real de esos activos, asumiendo las pérdidas de ese ajuste. En la crisis de las subprime esto llevó a la quiebra de varios bancos estadounidenses. Ya se ve que los activos financieros no son un tema baladí en las cuentas de una empresa.

Dejemos de lado los activos tóxicos y centrémonos ahora en los activos “buenos”. Los activos financieros son un título u anotación contable que generan en el comprador el derecho a recibir un ingreso en el futuro por parte del vendedor. A diferencia de un activo real, aunque no incrementen la riqueza general de un país, porque no se contabilizan dentro del PIB, contribuyen y facilitan la movilización de los recursos reales de la economía, contribuyendo al crecimiento real de la riqueza. A diferencia de los activos tangibles (como una casa o una moto), los activos financieros no suelen tener un valor físico. El comprador de un activo financiero posee un derecho (un activo) y el vendedor una obligación (un pasivo). De ese derecho contractual surge el valor del activo financiero. El objetivo del que vende activos financieros es financiarse. El objetivo del que compra activos financieros es invertir dinero para conseguir rentabilidad de ese dinero. Un ejemplo claro son los bonos del Estado, que sirven para financiar al Estado, gracias a las personas que compran esos bonos.

Profundicemos un poco más, viendo ahora cuales son las características de los activos financieros. Son fundamentalmente 3: la liquidez, la rentabilidad y el riesgo. Según qué tipo de activo financiero sea, las características cambiarán. Además, hay una gran relación entre estas 3 características haciendo que la magnitud de unas afectará a las otras. Por ejemplo, un activo más líquido, tendrá menos riesgo y, por tanto, tendrá una menor rentabilidad.

  1. – Rentabilidad: Es el interés que obtiene el poseedor al aceptar el riesgo que comporta la cesión temporal del dinero. Cuanto más interés aporta el activo mayor es su rentabilidad.
  2. – Riesgo: Está determinado por la solvencia que posee el emisor y las garantías que puede presentar para el deudor. Es la probabilidad de que el emisor no cumpla sus compromisos. Cuanto mayor sea el riesgo, mayor será la rentabilidad. 
  1. – Liquidez: Capacidad de convertir el activo en dinero sin sufrir pérdidas. El activo más líquido sería el dinero, a continuación estarían los diferentes tipos de depósitos, los fondos públicos, las obligaciones y por último los créditos comerciales.

Algunos ejemplos de lo que es un activo financiero

Ahora pondremos algunos ejemplos de activos financieros, clasificados según su nivel de liquidez:

  1. · Dinero en curso legal. Son las monedas y billetes. Tiene el mayor grado de liquidez y puede intercambiarse directamente por otros bienes.
  2. · Dinero en banco.Son los depósitos bancarios. Pueden ser de ahorro, depósitos a la vista y de plazo.
  3. · Deuda pública a corto plazo. Las famosas letras del Tesoro.
  4. · Pagarés de empresa. Los activos emitidos por empresas privadas a proveedores, etc.
  5. · Deuda pública a largo plazo. Son los Bonos y obligaciones del Tesoro.
  6. · Renta fija. Es la deuda emitida por las empresas privadas.
  7. · Renta Variable. Son los activos que incluyen desde acciones hasta los derivados financieros.

Estas son las características y ejemplos de los activos financieros que puede tener cualquier empresa dentro de su contabilidad. En FP UOC-Jesuitas queremos ayudarte a adquirir las habilidades óptimas para supervisar la gestión de tesorería, la captación de recursos financieros y el estudio de viabilidad de proyectos de inversión, siguiendo las normas y protocolos establecidos. ¿Cómo? Ofreciéndote el Ciclo Formativo de Grado Superior en Administración y Finanzas.