A menudo, los más pequeños sienten emociones, pero no tienen las herramientas a su alcance para gestionarlas. Como, por ejemplo, cuando sienten impotencia por no poder hacer algo que les gustaría. Experimentar estos sentimientos es normal y forma parte de su crecimiento. Sin embargo, los adultos pueden facilitar recursos para que procesen lo que les sucede. En este sentido, te ofrecemos un listado de cuentos para la frustración que ayudarán a tus hijos e hijas a asimilar sus desilusiones.

Recomendaciones de cuentos para la frustración

Los cuentos son un recurso educativo y pedagógico muy importante. A través de las historias, los niños y niñas se sienten identificados y pueden digerir y procesar aquello que les angustia. Conoce, pues, algunos cuentos para la frustración que pueden acompañar a los más pequeños en su día a día.

¿Qué necesito cuando me enfado?, Tania García

Este libro ilustrado permite que tus hijas e hijas detecten las sensaciones que derivan de la rabia y la impotencia. Recuerda que reconocer una emoción es el primer paso para poder gestionarla, asimilarla y transformarla. La edad recomendada es de 3 a 7 años.

Tengo un volcán, Míriam Tirado y Joan Turu

Entender que las emociones son transitorias también es un aspecto importante a la hora de hacer frente a nuestros sentimientos. En este libro, los niños y niños pueden tomar conciencia de esta característica propia de los estados anímicos mediante la metáfora del volcán. La edad recomendada es de 3 a 5 años.

Soy más fuerte que la ira, Elizabeth Cole

A veces, la rabia puede suponer una perdida del control que puede ser agobiante para los menores. En este cuento, también se tratan aspectos relacionados con la ansiedad infantil. Además, ofrece una gran variedad de técnicas para calmar a los pequeños cuando sus emociones se desbordan. La edad recomendada es de 4 a 7 años.

Si te interesan aprender recursos para educación infantil, cursa el ciclo formativo de grado superior de Educación Infantil. De esta forma, podrás adquirir las competencias necesarias para trabajar como educador o educadora en centros educativos, lúdicos y culturales. Y entre muchas otras cosas, aprenderás a acompañar los estados emocionales de los más pequeños.